Encontré
un alma herida,
errante
en una habitación.
Con
muebles de gran medida,
gigantes
a su alrededor.
Miraba
por la ventana,
a
la multitud pasar.
Mientras
ésta se ahogaba,
pensando
en volver atrás.
Como
una flecha clavada
él
podía recordar,
el
rostro de su amada
y
no hacía más que llorar.
“¡Oh!
mi amada querida,
¿Cómo
te dejé escapar?
Sin
decirte noche y día,
lo que te he llegado a amar.”
“Ahora
estoy enfurecido,
conmigo y con nadie más.
un
niño recién nacido,
como un potro sin domar.”
“Ya
no puedo con mi alma,
he
llegado hasta aquí ya.
Cedo
mi vida en calma,
a quien se la quiera llevar.”
…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hello...